
Siempre caminaba con paso firme y decidido.
Con la cabeza erguida y derrotando cuanto encontraba a su paso.
Su mirada aniquiladora congelaba hasta el paisaje más cálido que
pudiera existir.
Su coraza le impedía disfrutar del amor de los que le rodeaban,de un
abrazo reconfortante,de un suave beso en la mejilla de alguien querido.
Su ceguera provocada por su caracter colérico no le permitía observar la
belleza que le rodeaba,lo maravilloso y cotidiano del día a día que nos hace
ser felices,la simple sonrisa de un niño,la satisfaccion tan placentera de hacer
el bien a los demás,tanto amor universal escondido....
Caminando sin rumbo y acompañado de un bastón como único guía,consiguió
encontrar un banco en el cual reposar durante unos instantes,intentando
indagar tal vez en sus oscuros resentimientos....
Su rostro reflejaba tristeza y desamparo,pues en el fondo no le gustaba actuar
de ese modo pero no sabía como conseguir modificar su comportamiento;sin saber como
lo lograría dejó el bastón a un lado del banco en el que se aposentó y se tumbó dejan-
dose llevar por un profundo sueño en el que sin saber como y a los pocos segundos
coincidió con aquel desconocido llamado:El Perdón.
Aquel encuentro mágico fué solo el principio de una verdadera y valiosa amistad que
daría un giro inesperado a la forma de actuar de el protagonista de este relato llamado:
El Rencor.
Yaky.
5 comentarios:
Yaky, me has sorprendido gratamente con este bello relato.
Me ha gustado mucho.
Un abrazo de duende.
Me alegro muchisimo Gonza.Gracias por estar siempre ahí detrás.
Jejejeje,... detrás no. Estoy delante, jejejeje,.... que es donde puedo ver bien la pantalla, jajajaja,.....
Un abrazo, hada mágica.
jajajajjaja que bueno :-D
Buff! qué malo es el rencor, a veces nos hace más daño que el mal que nos hayan podido causar. Hay que liberarse de estos sentimientos cuanto antes.
Un beso.
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