miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cita a ciegas


Tras cubrir su cuerpo con aquel vestido rojo pasión y maquillarse sencilla y suave como ella era, bajó las escaleras de aquel hotel dirección al restaurante donde había quedado para cenar con aquel chico de mirada traviesa y escurridiza que conoció a través de un chat.
Estaba realmente nerviosa…para que negarlo, pero solo la curiosidad que tenía de verlo en persona, y sentir su tacto y olor le hacía seguir bajando peldaños de la escalera que todo sea dicho se le estaba haciendo interminable; se acercó con sigilo a la entrada de aquel bar y respiró profundamente mientras pensaba que todo saldría bien y que cuanto antes ocurriese el feliz encuentro antes se sentiría más relajada, empujó la puerta con decisión y valentía, caminó hacia la barra del bar intentando observar con sigilo por si veía a su cita, pero no lograba distinguirlo, ella era una mujer bastante atractiva y simpática, por lo que muchas de las miradas allí presentes admiraban su figura y rostro mientras que ella comenzaba a sentirse incómoda y un pelín ridícula tras media hora larga de espera, pensaba que aquel chico con el que tantos momentos había compartido, por el que tantas veces había sollozado, con el que tanto y tanto se había reído… ni siquiera iba a aparecer, tal vez hubiera sido todo un bulo, una broma de mal gusto, y ante la vergüenza que sentía, la impotencia y la rabia, sus ojos verde agua comenzaron a llenarse de lágrimas de decepción.
Se sentó en uno de los taburetes de aquella barra de bar y levantó la mano llamando la atención de aquel joven camarero moreno y fornido al cual había ya descubierto en más de una ocasión mirándola, él se dirigió hacia ella y le sonrió, y ésta devolviéndole la sonrisa le pidió un zumo de pomelo bien fresquito para pasar el mal trago con resignación.
Él se lo sirvió con mucho gusto mientras continuaba sonriéndole cada vez que sus miradas se cruzaban, la chica comenzaba a sospechar que algo extraño estaba pasando allí…o simplemente que aquel chico estaba también interesado en ella, le pidió un sobre de azúcar porque el pomelo le dejaba un amargo sabor de boca y bastante desagradable era ya aquel medio plantón que protagonizaba, y tras darle un sorbo ya endulzado, se relamió los labios mientras sus ojos profundos y llamativos se clavaban de nuevo en la mirada penetrante y oscura del chico de la barra que no dejaba de “provocarla” con sus ojillos vivarachos y juguetones.
La chica de ojos verdes miró el reloj de nuevo y rodeó el restaurante por si veía a alguien que se asemejara a quien ella esperaba,pero observó que nada cambiaba ,que todo habría sido solo un sueño y no había mas nada que hacer,pidió la cuenta tras terminarse el zumo y descubrió como el chico de mirada penetrante escribía algo en un papel…..escrito que disimuladamente le entregó junto a la vuelta de lo que había tomado,cuando sus manos se rozaron algo se despertó entre ellos….aquella chispa que saltó era una sensación mágica e inigualable para ella,no pudo evitar soltar una carcajada nerviosa y sentir como sus mejillas se acaloraban al notar de nuevo los ojillos de aquel camarero clavados en su rostro,se despidió con un sabor agridulce en los labios pensando en el chico que no llegó a ver y en el camarero al que no sabía si quería encontrarse de nuevo,al cruzar la puerta no pudo esperar más para abrir la hoja que acompañaba al cambio,sus manos temblorosas descubrieron aquella nota en la cual mientras sus ojillos se llenaban de lágrimas de conmoción pudo leer:
-Te dije que llevaría una camisa blanca y que te esperaría en la barra del bar,¿Y tú me dijiste que eras tan bella?
No pudo evitar sonreir temblando de emoción mientras entraba de nuevo en aquel café para traspasar la barra con efusividad e ilusión y fundirse en un abrazo con su cita a ciegas en la que solo con las miradas lo demás quedó en segundo plano….no hizo falta nada más.
Yaky Martínez.